DJs anuncio: cuando la cabina se convierte en spot publicitario

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

No todos los que están detrás de unos decks están haciendo una sesión. Algunos están insertando anuncios. Como los DJs Anuncio…

Corte seco. Bajada abrupta. Subidon impostado. Silencio incomodo. Otro hit reconocible. La pista no respira: sufre zapping. Como esos minutos entre programa y publicidad en la tele abierta, donde el cerebro no procesa, solo recibe impactos. Bienvenidos al DJ anuncio: el profesional del corte, el especialista en relleno, el artista que confunde el peak time con un break de 30 segundos.

El residente murió. Viva el ejecutivo de impactos

Hace una década, el residente era sagrado. Sabia que a las dos de la madrugada la pista necesita groove, no pirotecnia. Que a las cuatro, tras dos horas de construccion, un bajo bien colocado hace mas dano que cualquier drop de festival. Leía cuerpos, no pantallas. Entendia que una sesion es un viaje, no un pack de tres temas para TikTok.

Hoy el DJ anuncio mira el reloj cada cinco minutos. Si no hay feedback inmediato en redes, ese story con el brazo en alto, ese grito captado en vertical, cambia de rumbo. No construye energia; la mendiga. Y se le nota: manos nerviosas sobre los platos, mirada clavada en el promotor al borde de la cabina, sonrisa de influencer cuando suena el vocal de turno. No esta ahi por la musica. Esta ahi por el cartel que luego subirá a Instagram con el caption de rigor: «Another sold out night». La pista es solo el decorado.

Treinta minutos para el cartel, cero minutos para el alma

Nada los delata mas que su obsesión por el slot de 30 minutos en el MainStage. Les da igual pinchar a las tres de la madrugada durante dos horas en una sala intima que construir una narrativa. Prefieren los veinte minutos de gloria antes del headliner, aunque sea a las ocho de la tarde con la pista vacia, con tal de que su nombre aparezca en el line-up bajo el logo gigante del festival.

Mientras, el DJ de verdad pelea con uñas y dientes por esas dos horas. Porque sabe que en 30 minutos no hay viaje posible: solo highlights, solo golpes sueltos, solo ruido. Pero en 120 minutos puedes contar una historia. Puedes empezar con el susurro de un pad, tensar con un bajo que late como un corazon nervioso, sostener el groove hasta que los cuerpos se fundan, y dar el golpe final cuando el amanecer empiece a filtrarse por las rendijas. Eso no es set: es pelicula. Es experiencia. Es lo que hace que alguien, anos despues, recuerde aquella noche como un antes y un despues.

El DJ anuncio no quiere eso. Quiere el cartel. Quiere el screenshot. Quiere poder decir «pinche en el MainStage de X festival» aunque nadie recuerde ni una nota de lo que puso. Porque para el, esto no es arte: es curriculum.

Estilo cero, conveniencia infinita

Pregúntale que sonido defiende y te soltara el mantra del camaleón cobarde: «Soy ecléctico, no me encasillo». Traduccion: hoy toca techno en Sonar porque paga mejor, manana house comercial en un chiringuito de la costa para sumar followers, y el fin de semana que viene remember en un macrofestival porque el promotor pidio «cosas que suenen».

No es eclecticismo. Es orfandad artistica disfrazada de libertad. El miedo a definirse es el miedo a no ser bookable en todos los circuitos. Y mientras acumulan fechas en su rider digital, sus sets son cada vez mas intercambiables: un collage de top lists de Beatport, mashups de YouTube y ese loop de percusion que usan todos para rellenar mientras buscan el siguiente hit en la carpeta «PARA SALVAR SESION».

Ruido energia. Aprendan la diferencia

El DJ anuncio vende ruido como si fuera intensidad. Pero la energia de verdad no necesita drops cada 90 segundos. Necesita tension, paciencia, silencios que duelan. Un buen DJ puede sostener un groove durante diez minutos y que la pista flote como si fuera la primera vez que baila. El DJ anuncio no confia en eso. Prefiere el golpe facil: el vocal de un hit de 2012, el acapella de turno, el build-up robado de un pack de Splice.

Porque si la musica hablara por si sola, descubriríamos que bajo tanto ruido no hay nada. Solo la ansiedad de quien no cree en lo que pincha.

La pista no es un feed. Es un espacio sagrado
Lo grave no es que existan estos DJs. Es que los promotores los contratan, los festivales los programan en prime time y las redes los canonizan por tener mas followers que criterio. Mientras, los que construyen sesiones con alma -los que apuestan por un sonido, los que respetan el viaje- siguen tocando a las ocho de la tarde en salas a medio gas, peleando por esas dos horas que nadie quiere programar porque «no generan content».

El DJ anuncio no propone nada. No te lleva a ningun sitio. Solo acumula momentos olvidables para luego subir el reel correspondiente. Y cuando dentro de seis meses nadie recuerde su nombre, ya habra cobrado el cache y sumado otra fecha a su CV digital.

Ultimo corte

Actuar no es poner canciones. Es decidir que no poner. Es tener criterio, coherencia y, sobre todo, respeto: por la musica, por la pista, por quien paga una entrada para vivir algo, no para ser parte del content de otro.

Si tu sesion es un anuncio disfrazado de arte, apaga los platos. La cabina no es para ejecutivos del impacto. Es para quienes aun creen que cuatro horas de musica bien hilvanadas pueden cambiarle la noche a alguien.

Porque los carteles se borran. Los followers se van. Pero una sesion que te cala en los huesos… esa nadie te la quita.

Y la musica, amig@s, tiene muy buena memoria.

 

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ANNE BONNY

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Anne Bonny no es un personaje , ni tampoco una identidad falsa o ficticia: es un ente editorial , una voz colectiva o individual detrás de una postura firme, crítica y necesaria en el ecosistema digital de la escena musical que no trata de construir una personalidad artificial, sino de mantener una línea editorial clara, contundente y auténtica, sin perder rigor ni fuerza.

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