Cuando la música deja de ser lo más importante

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Hay artistas que últimamente parecen tener más contenido que música.

Publican el estudio, el café antes de producir, el proyecto abierto, el adelanto del próximo lanzamiento, el vídeo reaccionando a otro vídeo, la sesión, el viaje, la opinión sobre la industria y, por supuesto, el anuncio de que están preparando algo que todavía no pueden enseñar.

Hay que estar presente. Constantemente.

El problema es que, en algún momento, estar presente puede empezar a ser más importante que tener algo que decir.

Las redes han cambiado la forma de construir una carrera. Eso es indiscutible. Hoy un artista puede comunicarse directamente con su público y enseñar su trabajo sin depender de intermediarios. Pero también han introducido una presión difícil de ignorar: la sensación de que si no estás publicando, estás desapareciendo.

Y ahí empieza el problema.

Porque hacer música requiere precisamente lo contrario.

Tiempo. Concentración. Repetición. Frustración. Silencio.

Nadie comparte las cuatro horas que ha pasado buscando un sonido que finalmente ha decidido eliminar. Nadie hace un Reel de la mezcla que ha vuelto a empezar por quinta vez. Eso no genera demasiada interacción.

Pero probablemente ahí es donde ocurre buena parte del trabajo de un artista.

Todos hemos empezado a confundir actividad con creación (público, promotores, artistas…).

Un perfil muy activo puede dar la sensación de que detrás hay una carrera imparable. Pero publicar todos los días no significa producir buena música todos los días. Y acumular miles de reproducciones en un vídeo no convierte automáticamente a nadie en un artista más interesante.

La paradoja es evidente: algunos artistas están dedicando tanta energía a demostrar que son artistas que cada vez tienen menos tiempo para serlo.

Y quizá deberíamos hacernos una pregunta incómoda:

¿Estamos construyendo una carrera musical o una carrera alrededor de nuestra propia imagen?

No se trata de desaparecer de las redes. Tampoco de demonizar el contenido. Comunicar forma parte del trabajo y seguirá formando parte de él.

Pero hay una diferencia importante entre utilizar el contenido para llevar a la gente hacia tu música y necesitar constantemente contenido para recordarles que existes.

La primera construye alrededor de la música.

La segunda puede terminar sustituyéndola.

Y hay otra cuestión que quizá hemos olvidado: no todo necesita ser mostrado.

Un artista también debería poder trabajar durante meses sin enseñar nada. Experimentar sin grabarlo. Crear sin anunciarlo. Guardarse una canción hasta que realmente esté preparada.

Incluso desaparecer un poco.

Porque la atención es inmediata, pero la identidad artística necesita tiempo.

Al final, cuando quitamos los algoritmos, los likes, los Stories y los vídeos de quince segundos, queda una pregunta bastante sencilla:

¿Qué has hecho con tu música?

Quizá esa debería seguir siendo la métrica más difícil de ignorar.

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Luis Damora

About Author /

Luis Damora es un DJ y productor de progressive house con base en Madrid, con una trayectoria que lo ha llevado a actuar en más de 50 países. Con raíces firmes en la escena underground, ha pasado por clubes icónicos y festivales internacionales a lo largo de su carrera. Actualmente centra su energía en el estudio, publicando música en sellos de referencia y llevando su sonido a pistas de baile de todo el mundo.

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